lunes, 16 de enero de 2006

El poder de los símbolos

Ya despejada la duda sobre el ganador de la contienda presidencial, vale la pena hablar sobre el significado del triunfo de Michelle Bachelet.

Desde el 99' que la derecha viene machacando a la opinión pública con la idea del cambio. Tanto hablar del cambio y del liderazgo no proveniente de las cúpulas de los partidos tuvo un efecto boomerang para la Alianza.

Es verdad que Chile es un país machista, y en ese contexto el cambio más revolucionario fue elegir a la primera mujer presidenta de Chile. Ese sí que fue cambio. Nunca antes en la historia de nuestro país había sucedido algo así.

Estoy expectante. Si bachelet lo hece medianamente bien, tendría asidero la "teoría del nuevo liderazgo" del que tanto hablan. Si eso fuera cierto, creo que la política chilena adquiriría un dinamismo nunca visto en su historia.

Sería el fin de los liderazgos tradicionales, de los políticos que deben pasar décadas construyéndose a sí mismos para poder aspirar al sillón de O'Higgins. Ahora bastaría una sonrrisa amable y una actitud acogedora.

No soy amigo de centrar la elección de Bachelet en un tema de género. Sin embargo es simbólico que su triunfo implique la ascención al poder de las mujeres. Tal vez porque soy hombre me cuesta entender ese aspecto, pero es indudable que mucha de la mística de la candidatura de la Concertación se debió a ese factor. En Chile, más de la mitad de la población es femenina y eso ha hecho que se considere al nuevo gobierno como símbolo de los excluidos... hay una sensación en el ambiente que refleja eso. Ahondar en ese tema es tarea de sociólogos.

Ojalá que el gobierno de Bachelet se haga explícito por fin el sinceramiento que ha tenido nuestro país en términos valóricos. Me explico: creo firmemente que Chile es un país más liberal de lo que se cree, escencialmente porque la mayoría de sus habitantes son personas pragmáticas. El Chile conservador es un invento de las elites, especialmente la económica que es la dueña de los medios de comunicación, controla variados centros de influencia, como instituciones educacionales y está sumamente ligada a la iglesia católica.

Considero que sólo nos hacen creer que el país es conservador. No hablo de teorías del complot, ni nada de eso. A menudo las explicaciones son más simples, y es que en nuestra sociedad todavía se sanciona la frontalidad, muchos temen quemarse en público por lo que siempre se sostienen opiniones de mayoría o políticamente correctas.

Volviendo a la presidenta electa, Michelle Bachelt es una mujer separada que ha tenido varias parejas y tiene hijos de distintos padres. Me parece estupendo que eso no sea tema. No creo que no lo fuera por acuerdos tácitos o cosa de pudor, la campaña nos demostró que cuando se trata de poder nada se entrega gratis. Sólo fue una muestra de que ese aspecto no tenía relevancia en un país donde gran parte de las mujeres vive en una situación parecida.

No hay comentarios.: