lunes, 9 de enero de 2006


Joaquín Lavín ofreció construir una cárcel en una isla lejana del sur. El modelo debe ser el de Alcatráz, recinto inexpugnable que terminó sus días al tiempo que conoció de fugas. Lo de Lavín es una de las burradas más grandes salidas de su boca, y eso que el hombre tiene varias.

No sé que justifica construir una cárcel en una isla. Acaso el sistema carcelario chileno es pan comido para las fugas?. El escape del violador de Reñaca justifica la construcción de una cárcel?, creo que no.

Construir un recinto penal isleño es caro. Hay que trasladar materiales, mano de obra y levantar infraestructura en un lugar que -según el espíritu de lo dicho por Lavín- no tendría nada de hospitalario. Los gendarmes recibirían bonos por trabajar en lugares aislados, también regalías como pasajes o días de descanso extra. todo gentileza del contrubuyente.

También hay que respetar los derechos de los presos. No se les puede mantener sin posibilidad de contactarse fisícamente con familiares y amigos. Me imagino que como signatario de la declaración de Drechos Humanos, el estado chileno garantizaría las visitas a los presos. ¿Quién paga?, la respuesta es obvia.

La desesperación es amiga de la demagogia. Supongo que los ofertones de aquí a la elección van a estar de antología. A tomar palco, pués.

EXTRA EXTRA EXTRA EXTRA EXTRA

Éste "humilde ciudadano" tuvo acceso exclusivo a las propuestas anti delincuencia de Lavín. Según fuentes cercanas al comando de calle Bucarest, se basan en clásicos castigos y serán entregadas semanalmente. Incluso hay material para cubrir una hipotética segunda vuelta.

Castigos posicionales

Esfuerzos Físicos

Escolares

Perrunas

Tareas domésticas

Varios

Restircciones

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