lunes, 9 de enero de 2006

London Calling


Gran Bretaña la sacó barata. Un poco más de 50 muertos en contraste con los 200 de Madrid y los miles de las torres gemelas deberían hacer que los isleños respiren tranquilos. La cuenta de sangre por participar en la guerra de Irak y apoyar irrestrictamente a la avasallaste política exterior de Bush ya cobró la cuota en cadáveres en el metro londinense.

Es indudable que son hechos de una vileza y cobardía incuestionables, pero no deja de llamar la atención la condena internacional por los 50 londinenses muertos, mientras se mantiene un cómplice silencio ante las masacres que día a día ocurren en Faluya, Bagdad, o Gaza.

Me imagino que para el FMI los atentados terroristas son un costo marginal que deben pagar los habitantes de las superpotencias, un costo marginal ante las extraordinarias ventajas que acarrea nacer en ese suelo, un costo marginal que se invierte para los que tiene la desdicha de venir al mundo en un país no occidental, con una gran riqueza mineral y monoexportador.

El costo de esos infelices es que caiga una bomba en su mísera casa, minen su frágil institucionalidad política a partir de la corrupción y el endémico golpismo fomentados desde el norte, desde donde gobierna la “civilización”, y esas son sólo algunas de las prácticas del viejo estilo.

La causa para eliminar el hambre en Africa es popular entre la juventud europea y norteamericana. Sin embargo, si se examina las causas del desastre africano la mano de occidente- especialmente Europa- se ve por todos lados.

Fueron los europeos los que esclavizaron a los negros, los que colonizaron el Africa sin considerar en lo más mínimo el porvenir de los aborígenes. Fueron los europeos los que saquearon el continente haciéndose la base de propia riqueza.

Los franceses, belgas e ingleses se retiraron de sus colonias trazando fronteras que agrupaban a enemigos ancestrales y diseminan por distintos países a tribus completas. La hipocresía es enorme, y lo más infame es que sólo cabe esperar las limosnas que vengan del norte, total un continente menos pobre ya puede ser un mercado atractivo y mantendrá a los africanos en sus países y demoraría la horda de la invasora pobreza subsahariana.

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