viernes, 17 de marzo de 2006

El estúpido mechoneo















Primero que todo debo aclarar que nunca me mechonearon. Me soplaron el día, así que me quedé en la casa. Al año siguiente no mechonié a nadie, básicamente porque considero que es una de las costumbres más repulsivas que existe.


No soy un tipo grave, pero ese acto no lo entiendo. Como uno puede comprender una pseudo tradición que escudándose en una especie de moral carcelaria somete a la gente que ingresa a la universidad por una suerte de "tour" de la humillación.

Se escudan en que el tema es para compartir. Sí esa fuera la verdadera intención cobrarían una cuota, irían por unas cervezas y hablarían de lo que los une y discutirían por lo que los divide, o solamente beberían hasta llegar a la inconciencia... hasta eso es más sano que hacer pasar a la gente inexperta por una piscina de vísceras fétidas y luego lanzarlos a la calle para que sean muestra patente de la idiotez de sus compañeros de estudios.

Siempre se escuchan noticias de los excesos que se producen en esos "ritos". Cuanto me gustaría un gesto de rebelión y que fueran los mechones los que aleccionaran a los "veteranos" por imbéciles.

Es una paradoja que una costumbre tan irracional sea parte integral del espíritu de las que serán las capas más educadas de nuestra sociedad. Una verdadera vergüenza.

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