viernes, 26 de mayo de 2006

Rebelión

En mayo de 1968 los estudiantes franceses cambiaron las cosas. Hoy, la clase dirigente chilena- en gran parte simpatizante del movimiento galo- se está viendo acorralada por un movimiento estudiantil casi sin precedentes.

Todavía no me repongo de la impresión. Me es difícil creer que una generación de adolescentes, hijos de una sociedad que resalta el individualismo al extremo fuesen capaces de generar un movimiento de tal envergadura. Sencillamente espectacular.

La década de los 90' fue la época del joven abúlico al que no le importaba nada. Claro, la dictadura ya se había terminado y muchos de los ideales que dominaron el mundo por mucho tiempo estaban comprobando su ineficacia. Mejor encerrarse en su propio mundo y dejar las causas colectivas para los trasnochados "agitadores".

Sin embargo, algo cambió. Los colegiales no pelean para tener más vacaciones o para que les permitan ver el mundial de fútbol en horario de clases. No, ellos pelean por algo tan básico y necesario que ha servido a los políticos para hacer gárgaras hasta el hartazgo durante sus campañas: la calidad de la educación.

Siempre ha sido muy crítico de pasividad que demostramos día a día los chilenos. La verdad es que nunca nos organizamos, y sólo reaccionamos cuando hay poco por hacer. Los colegiales nos han demostrado el poder de la organización, sobretodo cuando está basada en ideales y convicciones justas.

El otro día conversaba con dos de sus líderes. Les pregunté si dimensionaban la magnitud de lo que estaban haciendo, me respondieron que sólo se dieron cuenta cuando Senadores de todas las bancadas los invitaron a conversar de tú a tú. Para ellos, eso fue "heavy".

En fin, bien por los colegiales que de actores secundarios no tienen nada.

EL GOBIERNO PASMADO
Otra de las aristas del problema educacional es la reacción política. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dijo el Senado Allamand: "Si hubiesen querido hacerlo peor, no hubieran podido".

La primera gran crisis del gobierno de Bachelet no ha sido otra cosa que el pago del noviciado. Todo a partir de una serie de análisis políticos y contextuales errados, básicamente por una cosa: subestimaron a los colegiales.

En primer término buscaron anular sus demandas metiéndolos en el saco de los detestables encapuchados. Pero esta generación, hija de la informática se adapta rápido a los cambios y sabe jugar en distintos escenarios.

Los muchachos notaron que la protesta callejera no les favorecía en términos de opinión pública, y trasladaron su movimiento al interior de sus colegios. Cedieron, pero el gobierno no lo entendió y la Presidente Bachelet ni los mencionó en el discurso del 21 de mayo. Eso los enfureció.

De ahí en adelante la historia es conocida.

Punto aparte es la espantosa actuación del Mineduc. Realmente es una vergüenza que los estudiantes le den una lección al ministro y compañía de lo que es la coherencia en el mensaje y el orden organizacional.

Hablando con un destacado personero del gobierno anterior, me indicaba que la primera carta para Mineduc era Álvaro Rojas, ex- rector de la Universidad de Talca. Este se negó y se quedo con Agricultura. Zilic es un tecnócrata que era sólo una opción secundaria, eso se notó.

La misma fuente se manifestó impactado ante la inoperancia y la falta absoluta de manejo político de Zilic: "no sabe donde va la micro", dijo ¿alguién no le cree?

1 comentario:

VINCULOS dijo...

Interesante