martes, 7 de noviembre de 2006

Habló Fisk

El veredicto de culpable pronunciado el domingo contra el ex presidente iraquí Sadam Husein se extiende también a Estados Unidos, afirma el periodista, escritor y especialista británico en Oriente Medio Robert Fisk, en artículo publicado en el Independent.
"El que fue aliado de Estados Unidos ha sido condenado ahora a muerte por crímenes de guerra que cometió cuando era el mejor amigo" de la superpotencia, comenta Fisk, autor de "La Conquista del Medio Oriente".

"Estados Unidos conocía sus atrocidades e incluso suministró el gas, junto a los británicos, claro está, y sin embargo, ayer declaramos que era, en palabras de la Casa Blanca, otro gran día para Irak", agrega Fisk.
Según él, "el veredicto no podría ser más justo, ni tampoco más hipócrita". Occidente no puede "hoy mencionar (la prisión de) Abu Ghraib al haber seguido la pista de verg~enza del propio Sadam en esa misma institución", comenta en alusión a las torturas y malos tratos cometidos allí por los ocupantes occidentales.
"Ni siquiera podemos reclamar nuestra superioridad moral (...) hemos abusado sexualmente de los presos y matado a algunos de ellos y asesinado a algunos sospechosos y cometido algunas violaciones e invadido ilegalmente un país, lo que ha costado a Irak tan sólo 600.000 vidas", escribe Fisk.

Sobre las ventas de substancias químicas al régimen iraquí, Fisk comenta: "Es horrible tener que admitir eso ahora que se le ha condenado a la horca (a Sadam) por una matanza de chiítas muy
localizada en lugar de por el gaseamiento masivo de kurdos", perfectamente conocido, dice, por los Gobiernos de Washington y Londres.

El Reino Unido, dice Fisk, envió a Irak también cloruro de tionilo a un precio módico, y si bien es cierto que esa substancia se puede utilizar también para fabricar tintes para tejidos, ese mismo país "prohibió ocho años después la venta de vacunas contra la difteria para los niños iraquíes con el argumento de que podía utilizarse para fabricar armas de destrucción masiva".
Según el experto británico, si bien es cierto que en teoría los kurdos podrían juzgar también a Sadam y condenarle a la horca "por los miles de kurdos que gaseó en Halabja", no es probable que británicos estadounidenses tolerasen un juicio en el que "tendríamos que contar cómo logró su sucio gas".

Un juicio en el que habría que explicar, agrega, por qué, después de los crímenes de guerra contra Halabja, la CIA instruyó a los diplomáticos estadounidenses en Oriente Medio para que acusasen a los iraníes del uso de ese gas contra los kurdos en un "momento en que Sadam era nuestro aliado en lugar de nuestro criminal de guerra favorito".
Del mismo modo, señala, "Occidente calló cuando Sadam masacró a 180.000 kurdos durante las grandes limpiezas étnicas de 1987 y 1988".

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